miércoles, 26 de febrero de 2020

EL CABALLITO DEL DIABLO

        Dicen que desear lo imposible es decepción segura. No sé. El caso es que había llegado el triste momento de deshacer la casa. Muertos mis padres, había que vender, y mi hermano y yo tuvimos que viajar hasta la ciudad donde había transcurrido nuestra infancia. Habida cuenta del afán coleccionista de mi padre, la cosa se presentaba complicada. Miles de libros descansaban en los estantes polvorientos, y en los cajones se confundían sus preciados sellos, con la lupa, las pinzas y cientos de monedas muy diversas. Tras varios días vaciando las habitaciones, solo nos quedaba el desván. Me acordé entonces de mi álbum de cromos. Aquel de animales y plantas que soñé durante años terminar y que lo estaba a falta de uno solo. El cromo que nunca salía en los sobres, ese cuya existencia era un mito entre la chiquillería, hasta el punto de dudar de si alguna vez fue impreso. Apareció en una de las cajas. Fui directo a la página de los insectos voladores. El corazón me latió con fuerza mientras recordaba mis fervorosas oraciones de antaño. El hueco infamante ya no estaba. En su lugar desplegaba sus alas orgulloso el innombrable.


Relato publicado en la web de "Esta noche te cuento". Tema del concurso: Los coleccionistas.

lunes, 24 de febrero de 2020

ME ACUERDO…

…de un burrito de plástico, blanco y macizo, que encontramos un día en la calle.

…de aquellas carteleras del cine, de cartón grueso y agujeros remachados en las esquinas, donde pintaban a mano el rojo de los labios de las actrices.

…de aquel ascensor con tantas puertas, cables y botones en el que subía con mis padres cuando me llevaban al médico.

…de lo que lloré con El patito feo.

…de un niño que tenía la cabeza muy grande y de lo que me inquietaba que me dijeran que aún no la tenía cerrada del todo.

…de un muñeco de nieve que vi, en la trasera del colegio al que aún no asistía.

…de la Academia de don Venancio, en la que nunca estuve.

Los niños ríen alegres, pues les han contado que les llevan a los baños de mar. Pero Ireneo, el sacamantecas, sonríe avieso bajo el bigote mientras calcula las ganancias. Los padres cuentan las infames monedas con el alivio de quien se libra de una boca más.



J.J. Muñoz Rengel en Twitter. https://twitter.com/jjmunozrengel/status/1231547505462124546/photo/1

sábado, 22 de febrero de 2020

EL OTRO LADO

       Empezó a llorar. “Mariquita”, coreaban sus compañeros en corro. No debía llorar, pero no pudo evitarlo. Los gritos arreciaron, empezaron los golpes, le escupieron. El ulular de la sirena deshizo el grupo en hilachas que se reagruparon en filas perfectas. Estaba a salvo de momento, aunque en la clase todo eran burlas y amenazas. Aquella tarde volvió a casa solo, por calles apartadas. Soñó luego con un mundo diferente. Ese de respeto y libertad, del que algunos hablaban. Pero despertó y las vallas erizadas de cuchillas seguían allí.





TARDE DE DOMINGO

     Empezó a llorar y ya no supo cómo parar. Lloraba por su vejez solitaria y miserable. Por la muerte de ese padre al que tanto quiso. Por Salvador, su alma gemela, que se había ido antes de tiempo. Por ese trabajo que perdió por falta de valor. Por la renuncia a su ilusión más viva. Por la excursión prometedora a la que no la dejaron ir. Por aquel primer beso y el vacío que dejó. Por la Nancy que nunca tuvo. Por ese chupachups gigante de fresa y nata que su madre, tan ajena a lo hondo de su deseo, se niega reiteradamente y sin flaqueza a comprar para ella en el quiosco del paseo.


Micro participante en "Relatos en cadena" de la Ser. La frase de comienzo era: "Empezó a llorar".




Aplaudieron tanto al verdugo por su corte impecable que las autoridades no tuvieron más remedio que concederle las dos orejas.
                                       
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Todos aplaudían al tirano a su paso. Cuando cayó fulminado se pusieron a aplaudir al francotirador.

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Cuando dejó el teatro se implicó activamente en las redes sociales. Los “me gusta” atenuaban su adicción a los aplausos.

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De niño sus padres le aplaudían por todo, por vestirse, por andar, por usar la bacinilla. De adulto la vida se le hizo insoportable.


En la semana del 17 al 23 de febrero, el tema de "Cuenta 140" es "los aplausos". Estas son algunas de mis propuestas.


jueves, 20 de febrero de 2020


Ahí, hijos míos, bien plantados, como vuestro padre que en paz descanse. Ahora vienen las señoritas de fuera y tenéis que estar presentables. Paulino, mira para adelante, que eres el mayor. Ay, Señor, qué cruz… A ver si hay suerte.

Foto propuesta por Juan Jacinto Muñoz Rangel en Twitter. 16 febrero. @jjmunozrengel
https://twitter.com/atoribios/status/1230096468524007425