martes, 2 de noviembre de 2021

TRES PALMOS DE NARICES

Hay un riesgo en preservar demasiado el patrimonio pecuniario, y es convertirse en una suerte de Dómine Cabra condenado a vivir en la más estricta miseria, aún teniendo bienes suficientes para una vida cómoda e incluso regalada. Conocí a un hombre de chaqueta raída y zapatos con agujeros que, siendo propietario de un edificio entero, subsistía a base de café con leche y algún bollo que mendigaba en barrios donde desconocían su pingüe hacienda. Aún recuerdo lo que contó el juez de guardia cuando asistió al levantamiento del cadáver. “Tenía los cables pelados, sin bombillas”, me dijo con visible desazón. Y total para que heredara un sobrino ingrato que lo vendió todo para fundirlo en una vida disipada. “Es el tejido inextricable de la vida”, me dice sentencioso mi abogado mientras le paso una relación de todos mis bienes con intención de donarlos a un hospital de Bangladesh.


Relato participante en el "XIII Concurso de Microrrelatos sobre Abogados".

NUEVAS AMISTADES


 “Quizás sea mejor no llevarles la contraria”, dijo papá mientras limpiaba sus gafas con escrúpulo desusado y falsa indiferencia. Desde por la mañana habían ido llegando con sus monos reflectantes y sus gafas de buzo. Primero desinfectaron el sótano y fueron ascendiendo hasta el desván. Muebles y objetos adquirieron una pátina gris y uniforme de oficina antigua. Luego colocaron sus máquinas parpadeantes, con luces y palancas que recordaban alguna película en b/n de marcianos. Pero la nave, que por cierto había arrasado los rosales, venía de Venus, nos dirían días después, cuando ya fuimos cogiendo confianza.

MANUAL DE INSTRUCCIONES


Quizás sea mejor no llevarles la contraria, e incluso seguirlos un poco la corriente. Si usan laca, pues nos ponemos el tupé de punta. Si se ponen chupas con clavos, pues nos hacemos con una igual. En cuanto a comportarnos, tampoco es tan grave si tenemos que interrumpir la clase, o dar un capón a ese tan estirado que se sienta delante. Fumar, no está tan mal, incluso si es ese costo que le pone a uno contento y le hace olvidarse de cómo chillaba el compañero al que golpeamos entre todos. Al fin y al cabo, la unión hace la fuerza.

LOS OTROS


 
Quizás sea mejor no llevarles la contraria. Vienen con sus naves y hacen sus discursos. Plantan sus banderas y hacen rayas en la arena. Ponen un altar y adoran a un hombre torturado. Luego nos dan cuentas de colores y pretenden que les demos oro a cambio. Pero es mejor decir que sí a todo. Hacer que no entendemos, parecer medio tontos. Quizás así se aburran de nosotros y se vayan a conocer otras galaxias.

Relato participante en "Relatos en cadena" de la Ser. Frase de comienzo: "Quizás sea mejor  no llevarles la contraria".

miércoles, 20 de octubre de 2021

EXPIACIÓN

       Y pagar la entrada para acceder a él no era al fin y al cabo lo peor. El monstruo acomodaba su deformado cuerpo en varios cojines damasquinados. Una joven ricamente ataviada era la intérprete que le hacía llegar las preguntas del público. Generalmente versaban sobre su origen o su vida cotidiana. Pero había almas perversas que le hacían sufrir con crueles invectivas y provocaban en él crisis violentas que solo se aplacaban cuando se sacrificaba ante sus ojos al ocupante de la localidad que la suerte hubiera designado. Solía tocarle al más inocente de la sala.



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      Y pagar la entrada para acceder a él, y aguardar largas horas en salas atestadas, y sentir fluctuar la esperanza como la luz en los días nubosos del otoño. Eso era lo más penoso, sobre todo cuando, tras conseguir acceder a la cámara del nigromante, este la despachaba con noticias vagas y actitud displicente. Pero hubo un día venturoso en que oyó por fin la profecía y supo con certeza que de ella nacería el príncipe de las Tinieblas.


"Relatos en cadena". La frase era: "Y pagar la entrada para acceder a él".