jueves, 24 de septiembre de 2020
RÍASE LA GENTE
jueves, 10 de septiembre de 2020
LAS REGLAS DEL JUEGO
Ese no es nuestro estilo de familia, dijo el abuelo esquimal a los allí presentes. El padre mejicano, se quitó su gran sombrero con parsimonia y miró a su alrededor con las manos en el cinto. No se alteren, dijo entonces la madre tirolesa con una voz cantarina llena de altibajos. Pero entonces, el hijo bantú empezó a trastear con los tambores, lo que sacó de quicio a la abuela china, tan apacible en general. Tuvo que intervenir la hija árabe pidiendo calma. Cuidado, vienen los niños, dijo en voz baja. Y todos se callaron, apretujados en la caja.
XIV Edición de Relatos en Cadena.
GENIO Y FIGURA
Ese no es nuestro estilo de familia, jovencito. Se presenta usted con ese traje mal cortado, y esa corbata malva. Aquí somos de guardar las formas. El mundo está ya bastante desquiciado. Un buen frac con su chaleco blanco siempre es bien recibido en cualquier parte. Y los zapatos de charol brillantes son una norma más de la etiqueta. Para reuniones informales siempre se puede recurrir al esmoquin, con tal de que sea negro, por supuesto. Ahora váyase, haga el favor, nuestra hija no es digna de tratarse con gente tan mal amortajada.
XIV Edición de Relatos en Cadena. Primera semana. Septiembre 2020.
jueves, 3 de septiembre de 2020
NOS VEMOS ARRIBA
Nunca había estado en el Empire. En el hall, se fijó en los numerosos niños de colegio. Estaba ilusionado, aunque perplejo. En la 19 tuvo la sensación de que en el ascensor solo había jóvenes, pero al llegar a la 40 reparó en bastantes personas maduras. Se oía el zumbar de los cables de acero y los botones parpadeaban sin cesar. Desembarcó en la azotea con un grupo de ancianos. Cuando corría a coger sitio en la baranda vio que ella le esperaba. Un sol de fuego le hizo cerrar los ojos. El bip-bip se hizo línea continua.
Micro escrito para el concurso LEMCA de "Esta noche te cuento".
CANTATA PARA PALOMO Y ORQUESTA
Siempre he odiado cantar. Será porque mi oído es de adobe, o porque mi voz es irritante incluso cuando hablo, o por don Pablo. Se creía muy simpático Palomo, así se apellidaba, con P de puñetero, de pedazo de mierda, de podrido hijo de p… Siempre bien erguido entre las mesas, la cabeza alta, como buen retaco, el bigotito enhiesto; y aquella varita siempre amenazadora tras las nucas. “A ver, Fernández…”, allí ante todos, y en cuanto dudabas ya estaba su mano en tus patillas. “No se queje tanto, no sea nenaza”, nos decía ante las risotadas de la clase. Y cuando quería ponerse festivo era aún peor. Fue un día antes de las vacaciones cuando aquello. “Cante usted Fernández, bien fuerte, para todos”. Y sabía de mi timidez y, sobre todo, de mi incapacidad para la música. Y yo que no, y él no me haga enfadar, y el palito amenazador ante mi cara. Después de treinta años aún se siguen riendo. Las carcajadas se oyeron hasta en el colegio de las chicas. ¿Se acuerda Palomo? Pero no tiemble. Nada ha cambiado, solo que ahora yo tengo la batuta y le toca cantar a usted.






