Menuda decepción. Toda la vida haciendo buenas obras, guardando con celo los mandamientos, inhibiéndose ante los placeres, siendo moderado en los instintos y ahora esto. Primero el planear sobre los deudos, luego el túnel y ahora esta planicie yerma que no acaba. Tras mucho caminar –“una eternidad”, se ríe entre dientes--, una luz a lo lejos. Poco a poco vislumbra una puerta, un aviso, letra pequeña. ¡Por qué no me dejaron las gafas!, se lamenta.
Micro participante en la jornada 8 de "Relatos en cadena"
No hay comentarios:
Publicar un comentario