jueves, 18 de marzo de 2021

LA HUESPED

Sus deseos de comprarlo todo en Marte fue lo que nos puso sobre la pista. La tía Leocadia siempre había sido un poco dada al esnobismo. Ya de niña le gustaba comprar las chuches en los quioscos del centro, y de joven presumía de modelitos exclusivos que una amiga le traía de Londres. Pero desde que inauguraron los vuelos espaciales estaba enviciada. Así que nos pusimos a espiarla y fue cuando descubrimos la suplantación. De momento seguimos viviendo como si no supiéramos que, debajo de esa careta con los rasgos de tía Leo, hay un monstruo verdoso con trompetillas en las sienes.


Micro presentado al concurso "Relatos en cadena", de la Ser.

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